Hemos encontrado la forma de ver el mercado del alquiler de Barcelona cinco meses antes

En corto
- La estadística oficial del alquiler en Barcelona se queda en el T1 2026. Siempre llega con un trimestre de retraso.
- Toda vivienda que se alquila necesita un certificado energético, y ese registro ya llega a julio de 2026.
- En los cuatro meses que ninguna cifra oficial cubre, los certificados fueron un 32,6% por encima del año anterior.
- Mide actividad, no precio: cuántas viviendas salieron, no lo que cuestan.
- La vivienda que sale al alquiler mide 61 m² de mediana, y el 27,2% tiene letra F o G.
El problema de tener razón tarde
Todas las cifras de alquiler de esta web vienen del INCASÒL, y el INCASÒL es lo serio: por cada contrato se deposita una fianza, así que cuenta lo que la gente firmó de verdad y no lo que pedía un anuncio.
El problema es el calendario. La fianza se deposita, luego se procesa, luego se publica. Cuando lees que Barcelona está en 16,89 €/m², estás leyendo sobre un trimestre que terminó hace meses. Si algo cambió en abril, ninguna fuente oficial te lo va a contar hasta bien entrado el otoño.
Así que fuimos a buscar algo que se moviera antes.
El truco: encontrar el papeleo que va primero
La idea viene de una herramienta francesa que predice qué viviendas están a punto de venderse. No adivina nada: lee el registro de certificados energéticos, porque en Francia no puedes poner una vivienda a la venta sin uno. Un certificado nuevo en una dirección es una pista fuerte de que se está preparando una venta.
Lo interesante no es el algoritmo. Es la forma de la idea:
Encuentra un trámite que la ley exige antes de aquello que quieres saber, y verás venir aquello que quieres saber.
En Cataluña existe exactamente eso para el alquiler. Aquí no puedes alquilar legalmente una vivienda sin certificado energético, y el registro público del ICAEN anota por qué se pidió cada certificado: para vender o para alquilar.
Cuenta los de alquiler mes a mes y tienes una medida de cuántas viviendas se están preparando para salir al mercado. Se publica cada mes y está al día.
¿De verdad sigue al mercado del alquiler?
Aquí es donde la idea sobrevive o se cae, así que lo comprobamos antes de publicar nada.
Comparamos los recuentos mensuales de certificados con el propio recuento de contratos registrados del INCASÒL, trimestre a trimestre, usando variaciones interanuales para que la estacionalidad no fabricara el resultado.
| Comparación | Resultado |
|---|---|
| Mismo trimestre | r = +0,73 — fuerte |
| Un trimestre por delante | r = +0,34 — flojo |
| Dos o más por delante | nada |
O sea que no es una bola de cristal. El certificado se pide cerca del momento en que se alquila la vivienda, no meses antes. Lo que es, en cambio, es una foto del presente: te cuenta lo que está pasando ahora, en una ventana donde la estadística oficial no tiene absolutamente nada que decir.
Esa ventana mide hoy cuatro meses.
Qué dice ahora mismo
De abril a julio de 2026 —los meses que el INCASÒL no ha publicado— los certificados pedidos para alquilar fueron un 32,6% superiores a los mismos cuatro meses de 2025.
Una cifra así merece desconfianza. Una subida puede significar que salen más viviendas al alquiler, o que ha cambiado algo en cómo se piden los certificados en general, lo cual no diría nada del mercado.
Hay una manera limpia de distinguirlo. El mismo registro emite certificados para ventas, con las mismas reglas y el mismo trámite. Si la causa fuera administrativa, las dos series subirían juntas.
| Abril–julio 2026, frente al año anterior | |
|---|---|
| Certificados para alquilar | +32,6% |
| Certificados para vender | +8,0% |
Unas cuatro veces más movimiento en el lado del alquiler. Sea lo que sea lo que pasó, le pasó al alquiler.
A propósito no te decimos por qué. Los certificados subieron: eso es un hecho. La causa es una pregunta que estos datos no responden, y adivinarla echaría por tierra todo el ejercicio.
De propina: qué alquila Barcelona de verdad
El objetivo era contar, pero el registro no solo cuenta cada vivienda: la describe —superficie, letra energética, coste estimado de funcionamiento—. Sumando doce meses son 11.239 viviendas de Barcelona, y es la única descripción pública del parque de alquiler tal y como sale al mercado, y no tal y como se anuncia.
La vivienda típica que sale al alquiler mide 61 m². La mitad están entre 48 y 77 m². Ese número vale la pena llevarlo encima, porque el alquiler siempre se cotiza por metro cuadrado y un precio por m² es abstracto hasta que lo multiplicas por un tamaño real.
El 27,2% tiene letra F o G —las dos peores— frente a un 1,7% que suman la A, la B y la C. Con el tamaño mediano, el certificado estima unos 631 € al año de funcionamiento. Es una cifra modelada, no una factura que haya pagado nadie, pero es el gasto corriente que ningún anuncio menciona.
Qué no puede hacer esto
Vale la pena ser tajante con los límites, porque un indicador mal leído es peor que ninguno:
- No es precio. Cuenta viviendas que salen al alquiler, no lo que cuestan. Para precios, la fuente siguen siendo los datos de alquiler.
- No es una predicción. El mismo trimestre sí; el siguiente, a duras penas.
- Un certificado no es un alquiler. Vale hasta diez años, así que una vivienda alquilada dos veces dentro de ese plazo solo necesita uno, y algunos se piden para un alquiler que luego no se hace. Es un indicador de actividad, y por eso enseñamos una tendencia y no un número de contratos.
- El mes en curso queda fuera. Un mes sin terminar siempre marca bajo, y ponerlo junto a meses completos se inventa una caída que no ha existido.
- Solo viviendas. Cerca de uno de cada siete de estos certificados es de un local, una oficina o un almacén. Esos quedan fuera: esto va de viviendas.
Puedes ver la serie entera, mes a mes, en la página de actividad del alquiler.
Datos de certificados: Institut Català d'Energia (ICAEN), a través del portal de datos abiertos de la Generalitat de Catalunya. Datos de alquiler: INCASÒL. Los dos son registros públicos; el análisis, y los errores que tenga, son nuestros.